Opinión

BLAS A. BUENDÍA

·         Los Torquemada de Palacio Nacional que controlan las ciencias de la comunicación…

·         Mordaza en contra de reporteros incómodos para la figura presidencial

·         El síndrome del yoyismo presidencial y el decálogo del manipulador

En sus soliloquios mañaneros con representantes de la prensa, un reportero le preguntó de forma directa, pero muy respetuosa a Andrés Manuel López Obrador, presidente de México, si se consideraba “un peligro para México”.

Y por lógica –como desde siempre ha incurrido en este tipo de sucesos-, eludió la pregunta, sesgó el cuestionamiento y se salió por la tangente, con el supuesto combate frontal con la corrupción.

Y como dice el dicho: “El que calla, otorga”, en esa tesitura, se reafirma ese devenir de que López Obrador, con la tormenta de críticas que se desató antes, durante y después, en la definición de sus primeros 100 días de gobierno, los cuales han sido todo un desastre -según la vox populi-, López Obrador, no solo es un peligro para México, sino un portentoso peligro para México.

Los Torquemada de Palacio Nacional que controlan las ciencias de la comunicación, por no decir, la mordaza en contra de reporteros incómodos para no atacar a la figura presidencial, le fue prácticamente arrebatado el micrófono para que ya no insistiera si López Obrador se consideraba un peligro para México.

El monólogo presidencial se mantuvo con el ataque frontal en contra de los corrutos, pero en ningún momento, Andrés Manuel hizo mención a la observación de ese periodista incómodo -que luce moño con fina estampa-, en este tipo de encuentros de la prensa con el Jefe del Ejecutivo federal.

Sutilmente, el hecho pasó al anecdotario, por lo que los soliloquios mañaneros han sido cuantitativos en relación al síndrome del yoyismo presidencial y su estrategia de proteger a todos esos corruptos a los que les extendió impunidad con la supuesta aplicación de la amnistía, y que dolorosamente despachan hoy desde el Poder Legislativo.

La izquierda presidencial está rodeada de declarados y pasmosos delincuentes con poder, quienes al caer de pie para engrosar las filas de la nueva mafia del poder presidencial, Palacio Nacional está convertido, hoy en día, en el sosiego Cartel del Centro Histórico de la Ciudad de México.

EL DECÁLOGO DEL MANIPULADOR

Los manipuladores tienen la habilidad de sembrar ante la sociedad el sentimiento de culpa, pretenden chantajear al mentir de forma descarada. La sociedad tropieza cuando ese tipo de personas desean u ordenan aún si para eso debemos ir más allá de lo que nos es confortable, como si nuestra voluntad no existiera. En algunas ocasiones este juego puede durar años, envenenando la vida de quienes ha manipulado.

Para defenderte de este tipo de personas, la redes sociales aportan algunas “leyes de seguridad“, que fueron diseñadas por expertos en estrategias de comunicación:

Recuerda tus derechos inalienables

Tienes derecho a ser respetado por otras personas.

Tienes derecho a expresar tus emociones, opiniones y deseos.

Tienes derecho a establecer tus prioridades.

Tienes derecho a decir: No, sin sentirte culpable.

Tienes derecho a recibir eso, por lo que has pagado.

Tienes derecho a expresar tus puntos de vista aunque sean diferentes de aquellos de los demás.

Tienes derecho a protegerte de amenazas físicas, morales y emocionales.

Tienes derecho a construir tu vida de acuerdo a tu propio concepto de felicidad.

Esas son los límites de tu espacio personal. Por supuesto, los manipuladores son tremendos infractores de nuestros límites, que no respetan y no reconocen nuestros derechos. Pero sólo nosotros mismos, y nadie más somos responsables por nuestras propias vidas.

GUARDA LA DISTANCIA

Durante la comunicación –como es el caso del presidente López-, un manipulador cambiará constantemente su máscara: con una persona puede ser extremadamente educado mientras que con otro puede reaccionar con gran violencia y rudeza. En una situación se hará pasar por alguien indefenso mientras que en el otro dejará ver su lado agresivo. Si has notado que el carácter de alguien tiende a reflejar este tipo de extremos lo mejor que puedes hacer es guardar una distancia prudente de esa persona y no relacionarte con él o ella a menos que sea absolutamente necesario.

Lo más común es que las razones de un comportamiento así sean complejas y tengan sus raíces en la infancia. Corregir, educar o salvar al manipulador no es problema tuyo.

NO TE LO TOMES A PECHO

La tarea de un manipulador es jugar con tus debilidades. No es sorprendente que en presencia de alguien así empieces a sentir tu “incapacidad” e incluso intentes culparte por no obedecer las órdenes de esa persona. Identifica esas emociones y recuerda que el problema no está en ti. Están tratando de manipularte para hacer que sientas que no eres suficientemente bueno y por eso deberías estar dispuesto a subordinarte a la voluntad de alguien más, incluso renunciando así a tus propios derechos. Analiza tu relación con un manipulador respondiendo mentalmente las siguientes preguntas:

¿Esta persona me demuestra un verdadero respeto?

¿Qué tan bien fundamentadas están sus expectativas y peticiones?

¿Qué tan equilibrada es la relación? ¿Quizá sea uno de los dos quien se esfuerza mientras el otro sólo recibe los beneficios?

¿Me impide esta relación tener un buen trato conmigo mismo?

Las respuestas a estas preguntas te ayudarán a entender de quién es el problema, si está en ti o en la otra persona.

FORMÚLALE PREGUNTAS DE PRUEBA

Los manipuladores siempre intentarán abrumarte con sus solicitudes o peticiones, haciendo que te olvides de ti mismo y pases de plano a sus necedades. Si el manipulador intenta ofenderte o refutar tus argumentos, cambia el foco de atención: de ti mismo a tu interlocutor. Formúlale algunas preguntas de prueba y te quedará más claro si esa persona tiene al menos algo de autocrítica y/o vergüenza.

“¿Te parece que lo que me pides es algo justo?“

”¿Te parece que esto es justo conmigo?“

“¿Puedo tener mi propia opinión al respecto?”

”¿Me lo estás preguntando o lo afirmas?“

”¿Qué recibo yo a cambio?“

“¿Realmente crees que yo…..(reformula la petición del manipulador)..?”

Hacer estas preguntas es como ponerle frente a sí un espejo, donde esa persona verá el “reflejo“, la verdadera naturaleza de su petición.

Aun así, existe un tipo singular de personajes que ni se tomarán la molestia de escucharte e insistirán constantemente a su favor. En ese caso usa los siguientes consejos:

¡No te apresures!

Otra de las estrategias preferidas de un manipulador es forzarte a responder o actuar de inmediato. En una situación en la que el tiempo parece apremiar le es más fácil manipularte para conseguir lo que desea (en términos de ventas, eso se llama… “cerrar el trato”).

Si sientes que te están presionando no te apresures a tomar una decisión. Usa el factor tiempo a tu favor, quítale la posibilidad de coaccionar tu voluntad. Mantendrás el control de la situación con tan sólo decir “lo pensaré”. ¡Son palabras muy efectivas! Tómate una pausa para analizar los pro y contra: determina si quieres seguir discutiendo al respecto o preferirías dar un NO, definitivo.

APRENDER A DECIR NO

El saber decir “no” es la parte más importante en el arte de la comunicación. Una negación clara te permite mantenerte inamovible en tu posición y mantener una buena relación con tu interlocutor (si las intenciones de este son sanas, pero en el caso del presidente López, no es de alta confiabilidad…)

Recuerda que tienes todo el derecho a establecer tus prioridades, tienes derecho a decir NO sin sentir por ello ningún tipo de culpa. Tienes derecho a elegir tu propio camino hacia la felicidad.

CUÉNTALE ACERCA DE LAS CONSECUENCIAS

En respuesta a una intromisión grosera en tu espacio personal y la negativa a aceptar tu NO, cuéntale al manipulador acerca de las consecuencias de sus acciones.

La capacidad de pronosticar y exponer convincentemente los posibles resultados es uno de los métodos más efectivos de truncar el juego del manipulador. Lo pondrá en un callejón sin salida, lo obligará a cambiar su actitud hacia ti o bien hará completamente evidente su plan, invalidándolo.

DEFIÉNDETE DE LAS BURLAS Y OFENSAS

En ocasiones los manipuladores llegan a ofender o burlarse directamente, intentando asustar a sus víctimas o causarles algún tipo de sufrimiento. Lo más importante es recordar es que personas así se aferran de lo que creen que es una debilidad. Mientras seas pasivo y obediente serás un blanco fácil ante sus ojos. Lo curioso del asunto es que en la mayor parte de los casos, este tipo de personas son en realidad cobardes: tan pronto la víctima empieza a demostrar carácter y a defender sus derechos el manipulador se retira. Esta ley funciona en cualquier clase de sociedad ya sea la escuela, la familia o incluso el trabajo. Recuerda que no vale la pena entablar una pelea, basta con guardar la calma y dejar en claro tu posición.

Tal y como lo demuestran las investigaciones, muchos abusivos han sido, o son ellos mismos víctimas de abusos. Está claro que esta condición no justifica en ningún caso su comportamiento pero es importante recordarlo para responder a sus acciones con sangre fría y sin remordimiento alguno.

López Obrador, ¿es o no es, un peligro para México?