CIUDAD DE MÉXICO, 28 de diciembre, (AGENCIAS / CÍRCULO DIGITAL).- Por Alina Archundia Ramírez. Con el inicio del nuevo gobierno de Estados Unidos, el Consejo Nacional Agropecuario (CNA) manifestó su preocupación por la posible imposición de nuevos aranceles a sus productos o de barreras no arancelarias que les restaría competitividad.

Datos de la Secretaría de Agricultura señalan que las exportaciones de México a Estados Unidos en productos agroalimentarios representaron el año pasado 26 mil 700 millones de dólares, es decir el 82 por ciento del total de las ventas al extranjero del sector.

Ello implica 70 millones de dólares diarios de alimentos a Estados Unidos, y durante el invierno las hortalizas mexicanas tienen un papel fundamental para la alimentación del pueblo estadunidense.

Asimismo, en materia agropecuaria, el director general y socio fundador de “De la Calle, Madrazo, Mancera”, Luis de la Calle, destacó que México es el primer mercado internacional para los agroempresarios y productores de Estados Unidos.

“Serían muy miopes al perder a su mercado más grande. México hoy importa 16 por ciento de todo lo que exporta Estados Unidos al mundo, mientras que el porcentaje de Canadá es de 18 por ciento”, destacó el experto en comercio exterior y negociador del TLCAN.

Además, mencionó que ante el crecimiento de la población mexicana, en cuatro años el país habrá superado a Canadá y será el mercado más grande para Estados Unidos a nivel mundial.

En este contexto, el presidente del Consejo Nacional Agropecuario (CNA), Benjamín Grayeb, aseguró que “no es posible cerrar las exportaciones de los productos alimentarios hacia Estados Unidos. Eso es inviable”.

Grayeb expuso que el comercio entre los dos países en este sector no lo rige el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), sino trabajos sanitarios entre las dos naciones ante la mutua conveniencia.

Sin embargo, admitió que “lo que sí puede hacer el gobierno estadunidense ante una eventual renegociación del acuerdo trilateral, es imponer aranceles o barreras no arancelarias, y eso nos restaría competitividad”.

Agregó que aún más catastrófico resultaría que impusiera esos impuestos a los productos mexicanos, pero no a otros países. “Si los pone parejos (los aranceles), a final de cuentas el que pagará el precio final será el consumidor”, dijo.

Incluso señaló que si el gobierno de esa nación decidiera salir del TLCAN, el intercambio comercial con México se regiría bajo los lineamientos de la Organización Mundial de Comercio (OMC), lo que implica el pago de altos aranceles que no convendrían a ninguna de las dos partes.

Ante el temor de los productores mexicanos, en el sentido de que Estados Unidos cierre de tajo sus fronteras a las exportaciones agropecuarias mexicanas, Benjamín Grayeb reiteró que eso es inviable.

Manifestó que hay un importante intercambio comercial de alimentos entre ambas naciones, por lo que hoy sería prácticamente imposible prescindir uno del otro.

No obstante, el presidente del CNA señaló que evidentemente el presidente electo, Donald Trump, “algo va a hacer, eso es claro, y si bien habla mal del TLCAN, hay que reconocer que en su discurso nunca se ha referido al sector agroalimentario”.

Indicó que en materia de barreras no arancelarias, bien podrían dirigirse a mayor rigidez en temas fitosanitarios, y “eso nos preocupa”.

Grayeb confió en que México encontrará aliados en sus similares de Estados Unidos, en virtud de que también exportan muchos alimentos a México.

Incluso, mencionó que hay algunos productos de Estados Unidos que su único cliente es México, como el caso de las piernas de cerdo, la alta fructuosa, manzanas, maíz y otros granos como arroz, así como carne de pollo.

Por su parte, el titular de la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación (Sagarpa), José Calzada Rovirosa, confió en que el comercio de productos agroalimentarios con Estados Unidos no sufra cambios.

Expuso que se trata de una relación de conveniencia mutua, lo que beneficia no sólo a las finanzas nacionales, sino también a la economía de las familias.

Calzada Rovirosa indicó que la dependencia trabaja para apoyar a los productores a dar valor agregado a los insumos que generan y obtengan más ganancias, con lo que se diversificarán los mercados internacionales.

En tanto, Luis de la Calle aseguró que el sector agropecuario “tiene la llave” para asegurar que México y Estados Unidos seguirán con un trabajo conjunto para ser competitivos en el mundo.

Explicó que si el gobierno del presidente electo de Estados Unidos, Donald Trump, decide salirse del TLCAN, los beneficiados serían terceros países, como en el caso de Canadá, de donde México importaría más carne de res, o Australia, de donde compraría maíz.

“No es una idea muy atractiva iniciar un pleito comercial entre México y Estados Unidos. Si decide esa nación salir del TLCAN, pagará aranceles muy altos por sus productos agropecuarios”, advirtió el experto en comercio exterior.

Además, aseveró que la región de América del Norte tiene una gran oportunidad para ser el abastecedor de alimentos de China e India, por su crecimiento poblacional y su incremento en el poder adquisitivo, pero carente de autosuficiencia alimentaria.

“América del Norte es la región del mundo mejor posicionada por sus recursos naturales para surtir a esos mercados”, pero hay que trabajar en conjunto, concluyó.