Percepción política

Por Juan Manuel Magaña

Pasó sin pena ni gloria la marcha contra Trump.

En el genuino enojo-miedo mexicano contra Donald Trump, Televisa vio con oportunismo la posibilidad de ponerse a la cabeza de una causa social… una oportunidad que rara vez se le presenta en la vida, tomando en cuenta su desdén por los otros tantos problemas sociales y políticos del país.

Televisa activó sus protocolos de manipulación para impulsar la convocatoria a una «magna manifestación» en contra del magnate convertido en presidente, pero para venderle al mismo tiempo el favor a Enrique Peña Nieto de arroparlo con una falsa unidad nacional.

En horario estelar, las «estrellas periodísticas» y los intelectuales «independientes» (completamente alineados al poder desde tiempos de Carlos Salinas) trazaron contenido y forma de lo que querían que fuera una heroica marcha dominical por la avenida Reforma. La idea quedó así sembrada de frontera a frontera y de costa a costa, en horario estelar.

Los detalles vinieron después, junto con los personajes que a la televisora y sus intelectuales le parecieron idóneos para que se envolvieran en la bandera patria contra Trump.

Fue en este proceso cuando las conexiones comenzaron a hacer corto circuito. El rating ya no se identificó con lo que en realidad la gente quiere y, mucho menos, con lo que a la gente enoja. En un énfasis no partidista y sí sociedad civil, se tuvo la peregrina idea -sin tener en cuenta antecedentes recientes- de que María Elena Morera tenía un perfil claro para abanderar semejante marcha. Peor aún, se creyó que a Isabel Miranda de Wallace se le podría asignar el papel estelar secundario de este libreto.

El que sorprendentemente mordió el anzuelo fue el rector de la UNAM, Enrique Graue Wiechers, pero fue triturado automáticamente por la política universitaria dominada por el estudiantado.

Total, se quería replicar la marcha contra la inseguridad, que tanto criticó Andrés Manuel Lopez Obrador cuando era jefe de gobierno de la capital del país y precandidato a la presidencia de la República, pero sin caer en la cuenta de que ya estamos en 2017.

El poder de convocatoria de Televisa se vio débil, los «líderes» escogidos mostraron poca significancia y, en un país de 120 millones de personas, oficialmente sólo unos 18 mil se dieron una vuelta por el Ángel. No pocos de éstos, eso sí, no asistieron nomás contra Trump, sino al grito de «¡fuera Peña!