CIUDAD DE MÉXICO, 08 de febrero, (MENSAJE POLÍTICO / CÍRCULO DIGITAL).- La Ley de Seguridad Interior pretende evadir la directriz constitucional de que la seguridad pública está en manos de personas civiles, no del Ejército, señaló el Dr. José Luis Caballero Ochoa, director del Departamento de Derecho de la Universidad Iberoamericana Ciudad de México.

Ese intento del régimen de aprobar una Ley de Seguridad Interior, cuando toda la Constitución tiene un marco diseñado para un modelo de seguridad pública en el ámbito civil, no militar, es uno de los desafíos en la justicia que tiene la constitucionalidad, precisó Caballero, durante la mesa de análisis «Desafíos y propuestas sobre la nueva constitucionalidad en México. Reflexión crítica sobre la Constitución de 1917».

Sobre la actual Carta Magna dijo que es “una constitución fetiche”; porque “hemos pensado que porque todo esté ahí inmediatamente garantizaría ciertas cosas”. Además, “le hemos metido demasiadas palabras, demasiados caracteres. Es un monumento a la desconfianza política”.

Explicó que genera desconfianza política porque en el imaginario construido parece ser que todo  tiene que estar en la Constitución para que tenga seguridad y certeza. “Como no garantizamos los acuerdos políticos en la legislación ordinaria, porque entre los actores políticos hay mucha desconfianza, todo mundo quiere llevar las cosas a la Constitución como una especie de garantía de que entonces el arreglo cupular va a transitar bien”.

Entre los desafíos que tiene la constitucionalidad en México, el doctor mencionó que en todas las materias se tienen que replantear los paradigmas en donde está fincada la Constitución, especialmente los temas de distribución del poder. “El mensaje de la Constitución de 1917 fue devolverle el poder a sectores que estaban altamente marginados, como el sector obrero y los campesinos”.

Actualmente “el mensaje que tendría que mandar una nueva constitucionalidad es también el tema de la distribución del poder entre las áreas del poder público, en revisar el modelo presidencial mexicano, en el tema de las redes federal, local e internacional; en el tema de cómo la ciudadanía tiene que apropiarse la Constitución”.

Dinámica constitucional y desafíos

El Dr. Mario Cruz Martínez, académico del Departamento de Derecho, dijo que la Constitución de 1917 y la que tenemos ahora no se parecen, pues la primera tenía 22 mil palabras y la actual 60 mil. Los mexicanos de hace un siglo y los de hoy tampoco somos los mismos, ya que hace cien años la población total de México era de 15.2 millones de habitantes y ahora es de más de 119 millones. Asimismo, en la sociedad mexicana contemporánea existen tensiones sociales que no se tenían a principios del siglo XX.

Así las cosas, la dinámica constitucional de 2017 plantea desafíos sociales,  gubernamentales; y para los constitucionalistas, abogados y especialmente para la ciencia constitucional.

“Hoy en día es clara la gran complejidad que tiene el fenómeno constitucional. En los últimos años, se ha visibilizado cómo los juristas y los constitucionalistas requerimos trabajar hombro a hombro con otro tipo de especialistas; me refiero a sociólogos, politólogos, antropólogos sociales, porque actualmente la perspectiva de derechos que hay en la Constitución tiene que ser advertida desde enfoques multidisciplinarios e incluso desde perspectivas que antes no se consideraban”.

“Ahí hay un gran nicho de oportunidad para todos los académicos, para las universidades; advertir cómo la Constitución es eso, es una caja de herramientas donde conviven valores políticos, valores sociales. Pero que también influye en la creación de nuevas metodologías de trabajo para poder analizar los fenómenos constitucionales”.

Por otra parte, el doctor Cruz mencionó que en este siglo XXI también se advierte “que la figura del presidente tiene que ser analizada nuevamente. Porque lo que encontramos en el siglo pasado es que el modelo presidencial en muchos momentos de la historia del México reciente, particularmente en los años 60 y 70, creó justamente un presidente que en muchos casos creó perspectivas autoritarias para los mexicanos”.

Un centenario para reflexionar el futuro

La Mtra. Geraldina González de la Vega, también integrante del claustro mencionado, agregó que el centenario de la Constitución es un momento para reflexionar hacia dónde vamos, qué es lo que queremos y cómo nos comprendemos; con el fin de renovar la existencia y normatividad constitucional.

Detalló que de 1917 a la fecha se registraron 699 reformas a la Constitución; en cuestiones como las relaciones entre el Estado y la Iglesia, la reforma judicial, la reforma penal, las reformas de amparo y de derechos humanos, entre otras. “La idea es pensar esas reformas cómo se han ido desarrollando y si han sido suficientes o no”.

Foro conmemorativo de los 100 años

En otro orden de ideas, al Dr. Caballero Ochoa anunció que el Departamento de Derecho realizará el 3 y 4 de abril un foro académico para conmemorar los 100 años de la Constitución. “La reflexión que queremos dar desde el Departamento tiene que ver con pensar los paradigmas que puedan llevarnos a una nueva constitucionalidad, a una nueva forma de apropiarnos como ciudadanía de la Constitución”.

González de la Vega añadió que en el foro se revisarán las relaciones entre el Estado y la Iglesia, en temas de derechos sexuales y reproductivos, y el derecho a una muerte digna; la desigualdad estructural para remediar la discriminación, de mujeres y afrodescendientes, y sobre los derechos colectivos e individuales negados a los indígenas; se diagnosticará nuestro sistema educativo, que no se ha podido adecuar a necesidades de los niños y niñas; se sistematizará la dogmática de derechos humanos, que es tan dispersa; se diagnosticará el acceso a la justicia, sobre todo de los grupos vulnerables; etcétera.

“Lo importante de este foro es que busca trazar cuáles son las oportunidades y las críticas; pero sobre todo cuáles son las propuestas y cuáles son las eventuales soluciones. Porque la conmemoración de la Constitución nos lleva justamente a pensar lo que hemos sido y también nos lleva a lo que queremos ser. Creo que a partir de una cultura constitucional podemos establecer en México nuevos derroteros sociales y, especialmente, nuevos espacios para el cumplimiento de expectativas y promesas democráticas”, concluyó Cruz Martínez.

En la mesa también participó el doctor Luis Felipe Nava, colega académico de los otros tres ponentes.