CIUDAD DE MÉXICO, 17 de febrero, (AGENCIAS / CÍRCULO DIGITAL).- Los niños son la voz de México y deben ser escuchados para que se respeten sus derechos y tengan acceso a una vida mejor, afirmaron integrantes del X Parlamento de Niños y Niñas de México.

En el Palacio Legislativo de San Lázaro, Fernando Daniel Ubalde Chávez y Hugo Ángel Acosta López llegaron al salón de sesiones vestidos con traje azul, camisa blanca y corbata.

En esa sala expresaron sus inquietudes, que fueron escuchadas por los legisladores de diversos partidos políticos.

En entrevista Fernando Daniel Ubalde, de 12 años de edad y originario de Cuapiaxtla de Madero, Puebla, aseveró que representar a la comunidad en la que vive lo llena de orgullo, pues tuvo la oportunidad de transmitir las inquietudes de familiares y vecinos.

Expresó que cursa el sexto año en la Escuela Niños Héroes de Chapultepec «y estar en este lugar me llena de orgullo y satisfacción, pues soy la voz de todos los niños de Cuapiaxtla».

Mirando a su alrededor, tal vez asombrado por la dimensión del salón de sesiones, dijo que tuvo la oportunidad de platicar con legisladores, a quienes les dijo que es necesario crear leyes para que los menores de todo el país tengan la oportunidad de acceder a la educación.

«Además desde una curul tomé la palabra para comentarles que los niños deben ser los más beneficiados con las leyes que aprueben, ya que muchos de nosotros no tenemos dinero para poder seguir estudiando», planteó.

Atento a lo que sucedía a su alrededor, el niño aseguró que su máxima aspiración es ser director de orquesta, ya que le gusta la música instrumental y actualmente toca la guitarra, el teclado, la flauta, la trompeta y el trombón, lo cual aprendió asistiendo a clases en su lugar de origen.

Al preguntarle los nombres de sus progenitores contestó que su mamá se llama Máxima Juana Chávez y su papá, quien falleció en el 2015, respondía al nombre de José Ubalde Morales, «pero él ya no está para platicarle lo que sentí estar con los diputados».

En tanto Hugo Ángel Acosta López dijo que vive en el municipio Tlalnepantla, Estado de México, y a sus 11 años de edad cursa el quinto año en el Instituto de la Juventud.

Comentó que una vez que termine la primaria desea continuar sus estudios para convertirse en físico nuclear o arqueólogo, pues son dos profesiones que desde este momento le llaman la atención.

Sobre el sentimiento que se llevará luego de acudir al salón de sesiones del Palacio Legislativo de San Lázaro contestó que nunca lo olvidará, pues conoció a quienes aprueban las leyes en México y que buscan beneficiar a todos los ciudadanos, principalmente a los niños.

Mencionó que el haber conocido al presidente Enrique Peña Nieto en la residencia Oficial de los Pinos es una imagen que tendrá por siempre en la memoria, «pues no cualquiera saluda a un personaje tan distinguido».