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Vence a ‘Canelo’ el inexperto Dmitry Bivol

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+Gana el ruso por decisión unánime

+Y se mantiene invicto en 20 peleas

+Segunda derrota para el mexicano en 61 combates profesionales

+Saúl Álvarez salvó el nocaut

+… los mariachis callaron

Ciudad de México, 08 Mayo (CDMX MAGACÍN/JESÚS YAÑEZ).-Canelo salvó el nocaut: acumuló su segunda derrota en 61 peleas profesionales, por decisión unánime, ante el inexperto Dmitry Bivol, quien logró mantenerse invicto en 20 combates y le quitó la oportunidad al mexicano de regresar a la categoría de las 175 libras que probó en noviembre del 2019.

Incluso, el tapatío, salvó el  nocaut.

… y los mariachis callaron en el MGM de Las Vegas, Nevada, ante 20 mil aficionados que no daban crédito a la pasmosa lentitud de Saúl Álvarez, que parecía atornillado a la superficie del ring.

Algún día volvería a caer.

En el boxeo, como en la vida, es inevitable.

El mexicano lució irreconocible, sin el dominio acostumbrado y sin la solvencia de siempre, aunque con rivales a modo. Bultos, llaman algunos. Hoy fue la excepción que tiene toda regla.

Anoche exhibió, como ocurrió en su primera derrota contra Floyd Mayweather junior, sus carencias boxísticas que hace dudar que sea el mejor libra por libra.

No pudo en una categoría grande, semipesado, ante un campeón, inteligente y firme, el ruso Dmitry Bivol, 31 años de edad –los mismos que su rival– quien conserva el cinturón de la AMB. La revancha, sin embargo, queda sobre la mesa.

“En el boxeo se gana y se pierde”, filosofó Canelo al final del combate, que le significó una bolsa de 53 millones de dólares, poco más de mil millones de pesos.

“Siento que hice lo suficiente para ganar, pero perdí y hay que aceptarlo. No creo que haya sido por la diferencia de peso. Pero esto no se queda así”, amenazó.

Bivol lucía intacto, como si no hubiera peleado esa misma noche.

“Soy el mejor y mantengo mis cinturones –dijo el ruso– respeto al Canelo, pero creo en mí mismo, si no crees en ti, ¿quién va a hacerlo?”, interrogó.

Reconoció:

“Sentí la pegada de Saúl, tiene velocidad y poder, pero ese fue su error: tirar sólo golpes de poder. Ha sido una gran noche en la que disfruté todo, incluso los abucheos, todo eso me dio energía”.

Canelo no pudo repetir la gesta de la división de los supermedianos, donde arrasó con la categoría. El rival inusitadamente fuerte, sorpresivamente inteligente, no se lo permitió. Seis centímetros menos de estatura que el peleador pelirrojo, dijo que no le afectaría porque está acostumbrado a lidiar con hombres más grandes.

La desventaja la compensaría con la velocidad y una musculatura que cuando golpea hace daño. Pero las cosas no salieron como pensaba.

Bivol recibía golpes como si se los lanzara un joven aprendiz.

Los mariachis callaron

Dmitry Bivol subió al cuadrilátero envuelto con el estigma de su nacionalidad debido a la invasión del presidente ruso, Vladimir Putin a Ucrania. Sin la bandera de su país ni su himno. En cambio, fue recibido con un sonoro abucheo de los asistentes.

Canelo, un showman con demasiada experiencia, dio un espectáculo desde antes de subir al cuadrilátero. Mariachi, bailables y fiesta, el repertorio obligado en alusión al 5 de mayo, la fecha que los mexicanos en Estados Unidos celebran para refrendar su identidad.

Pero esta vez, simbólicamente, los mariachis callaron.

El tapatío ha reinterpretado sus raíces. Sí, mariachi, pero ejecutando una pieza de hard rock, el hit ochentero The Final Countdown. Sí, con jorongo, pero de Dolce & Gabbana. Y la marca Hennessy en el calzoncillo.  Cognac que cuesta mil 500 pesos en promedio.

Apenas iniciado, Bivol arremetía con un jab para mantener a distancia a ese bloque muscular que era el Canelo. Éste respondía como un relámpago con una combinación clásica de dos golpes. Pero por primera vez, sus golpes parecían carecer de la dinamita de otras ocasiones.

No era el Canelo, era el inconmensurable Bivol.

El ruso empezó a soltarse conforme avanzaron los episodios. Las manos más ágiles contra el tapatío, pero éste se quitaba los golpes con la habilidad de un prestidigitador, guantes y brazos para quitarse las manos enemigas, la cintura para volverse inalcanzable.

Hay algo de síncopa en el ritmo del Canelo, movimientos cortados que no son blanco fácil para el adversario. Esquivar, para el mexicano, es un arte mayor.

Cuando Canelo se quedaba estático, analizaba el cuerpo del rival. Acechaba. Y si no podía lastimar el rostro, atacaba abajo. La vieja máxima del boxeo: castigar al cuerpo y la cabeza caerá sola.

Pero con Bivol, aquella frase perdía sentido. Era un roble indestructible.

Sin duda, Bivol estudió al tapatío y sabía cómo enfrentarlo. No sólo la razón por la que ha defendido con éxito su cinturón en ocho ocasiones, sino porque además aguantaba los golpes sin chistar. Como si fueran un remedo y no los potentes puños que tiene el mexicano.

Eddy Reynoso intentaba corregir al Canelo.

“No abuses de las cuerdas. Sube las manos”, le ordenaba.

Dmitry demostró una inteligencia inesperada. El boxeo en retroceso, caminar hacia atrás y contragolpear. Y el rostro del Canelo acusaba el castigo, sus golpes se perdían en un combate donde no lograba dar en el blanco y cuando impactaban no hacían daño.

La pelea, como el agua, se le iba de las manos.

Al final, Canelo se extravió en la ambición de su aventura.

Anoche uno tuvo un bulto enfrente.

Pálido ejemplo de cómo Saúl Álvarez encarna la crisis del boxeo mundial.

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Convierte Uruguay en queso gruyere a súper Ratones Verdes: 3-0

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+Pudo ser más escandaloso el marcador como aquel 7-0 ante Chile

+Doblete de Edinson Cavani, uno de ellos excelso

+ El Tri, sin idea, parece jugar con balón cuadrado 

+Pero eso le cuesta caro

Ciudad de México, 03 Junio (CDMX MAGACÍN/JESÚS YAÑEZ).-Cuando sonó el silbatazo final Tata lanzó un prolongado resoplido de alivio, inflando sus mofletes. Consciente que pudo ser más escandalosa la goleada del Tri, 0-3 ante Uruguay en uno de los gustados ‘partidos moleros’ en Estados Unidos. Al final, los súper Ratones Verdes, tras de que sus rivales los convirtieron en queso gruyere, recibieron abucheo generalizado –de casi 60 mil aficionados– que sonó a amarga serenata nocturna.

Y la luna sonreía con desolado desdén.

Durante el encuentro hubo lastimosos momentos de los futbolistas mexicanos: parecen, como dicen con sorna en los barrios de la ciudad de México, jugar con balón cuadrado.

Después de que al 54′ cayó el 3-0 hubo momentos que era más fulbito, cáscara, chunga, para los sudamericanos. El Tricolor deambulaba en un desolador desierto de mediocridad. Nunca apareció un oasis de brillantez en las piernas mexicanas. Se paseó la tenebrosa sombra de la goleada de aquel 7-0 ante Chile en aquella infausta Copa América de 2016.

Con esta derrota en su gira de preparación rumbo al próximo Mundial de Qatar, el conjunto tricolor, dirigido por Gerardo Martino, cortó su racha invicta en este año, en el que acumulaba ocho partidos sin perder.

México registró ante Uruguay su segunda peor derrota en la era del entrenador Gerardo Martino –y su racha invicta este año– al caer, gracias a un doblete del delantero del Manchester United, Edinson Cavani (46’ y 54’), así como uno más de Matías Vecino al 35’.

Fue el resultado fallido de una serie de experimentos en el parado táctico ante un rival que está llamado a ser protagonista en el Mundial de Qatar.

La primera sorpresa del partido la dio Gerardo Martino con su esquema táctico. Luego de que el estratega argentino se ha caracterizado por utilizar el sistema 4-3-3 a lo largo de su gestión, inició el duelo ante Uruguay con línea de cinco defensas, dos contenciones y tres atacantes.

A pesar del sorpresivo esquema táctico, México contó en su alineación con una columna vertebral de experiencia incluso internacional, contando con nombres como Néstor Araujo, Gerardo Arteaga, Edson Álvarez, Érick Gutiérrez, Jesús Manuel Corona y Raúl Jiménez, todos militando en clubes europeos.

Sin embargo, el rival también mandó a gran parte de sus joyas europeas desde el arranque, contando desde el capitán Edinson Cavani hasta Federico Valverde, quien hace menos de una semana levantó el título 14 de Champions League con la camiseta del Real Madrid.

Además de Ronald Araujo, defensa del Barcelona, José María Giménez, del Atlético de Madrid, y Matías Vecino, mediocampista del Inter de Milán.

Uruguay llegó a este partido con una racha de cuatro victorias consecutivas en las eliminatorias mundialistas de Conmebol, incluyendo las visitas a Paraguay y Chile.

Gracias a ese impulso de 12 puntos, el conjunto charrúa pudo meterse entre las cuatro plazas directas a Qatar bajo la dirección técnica de Diego Alonso, ex entrenador de Pachuca y Monterrey en la Liga MX.

Con ese empuje, Uruguay dominó el balón desde los primeros minutos contra México. En cuestión defensiva, sus jugadores llegaban a hacer marca de tres a uno a los atacantes roedores, mientras que cuando tenían la posesión sacaban brillo al jugar al primer toque.

El primer aviso contra el arco de Alfredo Talavera lo dio una de las grandes estrellas del equipo uruguayo, el mediocampista del Real Madrid, Valverde. A los 13 minutos cimbró el poste derecho de México con un zurdazo potente que dejaba entrever la insistencia que tendrían los sudamericanos hacia la puerta rival.

El propio Valverde junto a Cavani y Nicolás De la Cruz eran los más peligrosos al ataque, pero la variante de mayor creación para el conjunto uruguayo vino por parte de su extremo derecho: el joven de 20 años, Facundo Pellistri, cuya carta pertenece al Manchester United (aunque se encuentra cedido al Alavés de España).

Pellistri fue la clave que hizo ver la fragilidad de la línea de cinco de Martino en zona defensiva, ya que con su velocidad y desbordes dejó tirado en más de una ocasión a Jesús Angulo y a Gerardo Arteaga, los responsables de cuidarlo desde la franja izquierda de México.

El primer gol cayó por cuenta de un tiro de esquina que primero remató Cavani completamente solo dentro del área chica.

Aunque Talavera reaccionó lo suficiente para desviarlo, el rebote quedó a menos de un metro de la línea de gol y lo aprovechó Matías Vecino para empujarlo sin ninguna marca encima.

México tuvo su primer tiro franco a la portería de Sergio Rochet hasta el minuto 40, cuando Érick Gutiérrez filtró una bola al espacio a Raúl Jiménez y este disparó precipitado con la pierna izquierda, sin ninguna señal de peligro.

Pero esa era la muestra del poderoso dominio uruguayo.

Aunque México rebasó en posesión (51% contra 49) a Uruguay, la escuadra sudamericana daba más toques con eficiencia y con peligro inminente, cosa que los seleccionados tricolores nunca concretaron por más que se esforzaban.

El segundo gol charrúa cayó apenas a los 15 segundos de haber iniciado el segundo tiempo gracias a otra feroz descolgada por derecha por parte de Pellistri, quien dejó solo por el centro a Cavani a la altura del punto penal.

Otra vez el propio Cavani, esta vez con un disparo desde fuera del área, se encargaría de marcar el 3-0 apenas ocho minutos después de colocar el segundo, confirmando su primer doblete con su escuadra nacional desde que enfrentó a Portugal en la Copa del Mundo de Rusia 2018.

México nunca pudo reaccionar con verdaderas ocasiones de peligro.

Hasta el minuto 86 tuvo otro disparo al arco por parte de Héctor Herrera, pero sin una proximidad de gol real.

Martino soportó hasta el minuto 58 con su línea de cinco y regresó a su conocido esquema de 4-3-3, pero no fue suficiente para revivir en el marcador.

En los 55 partidos que ha dirigido Gerardo Martino a la selección mexicana desde marzo de 2019, solo dos equipos le han podido ganar por diferencia de tres goles o más: Argentina, que lo venció 4-0 en septiembre de 2019, y Uruguay, con el 3-0 del 2 de junio de 2022.

Debido a este resultado, México vio cortada su racha de nueve partidos sin derrota (no perdía desde el 1-2 contra Canadá en noviembre) y ya suma cuatro derrotas en sus cinco juegos más recientes contra Uruguay.

Eso dejó en silencio parcial a los 57,735 aficionados que se dieron cita en Phoenix para ver este partido.

La próxima prueba del Tri de Gerardo Martino será Ecuador (el domingo), otra selección sudamericana clasificada al Mundial de Qatar.

Será la tercera de cinco pruebas que enfrenta en 17 días, ya que las próximas dos serán rivales del área de Con-caca-f: Surinam y Jamaica, en el inicio de la Nations League el 11 y 14 de junio, respectivamente.

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Canelo: perdí, pero volveré a intentarlo

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+Peleará contra el kazajo Gennady Golovkin, en septiembre

+“Soy una persona muy perseverante”, presume

+Desmedido elogio de la prensa mexicana para el púgil mexicano

+El pugilista y empresario tapatío Saúl Álvarez presentó ayer el torneo No Golf, No Life

 

Ciudad de México, 25 Mayo (CDMX MAGACÍN/JESÚS YAÑEZ).-Desmedido elogio de la prensa mexicana para Saúl Álvarez.

Canelo no conoce otra lengua que la competencia, opina el diario La Jornada en su edición de hoy. La conoce y la habla con solvencia, un idioma que implica el esfuerzo arduo por tratar de ser el mejor e imponerse retos, no importa si en el camino se le cruza alguna derrota, como recién le pasó cuando quiso triunfar en los semipesados, agrega la publicación supuestamente de izquierda.

Estima que a  principios de mayo, el ruso Dmitry Bivol venció a Saúl Álvarez por decisión unánime con «una estrategia» a medio camino entre «la inteligencia y la fuerza».

El segundo revés en su carrera, que, sin embargo, no le dejó la moral demolida.

“Desafortunadamente perdimos”, pluraliza la derrota el púgil tapatío.

Pero eso no quiere decir, aclara, “que no lo voy a intentar otra vez. Lo importante es la perseverancia, yo soy una persona muy perseverante y vamos a hacerlo de nuevo”.

Y antes de que crezca la duda, Canelo adelanta que la siguiente pelea será contra su antiguo rival, el kazajo Gennady Golovkin, con quien sostendrá un tercer combate en septiembre.

También, por si hiciera falta, advierte que queda pendiente la revancha ante Bivol.

“Lo seguro es que regresamos en septiembre”, aclara Canelo.

Explica:

“Ya teníamos ese contrato; tenemos que seguir lo que empezamos y esas son las dos peleas más importantes en el boxeo: la de Golovkin y la revancha con Bivol”.

Perder es una sensación que él conoce en dos episodios amargos. El primero ante el taimado Floyd Mayweather, cuando Canelo aún era una joven promesa que aprendía el oficio y fue una caricatura boxística sobre el cuadrilátero.

El segundo, este reciente tropiezo, con un Saúl maduro y en la cúspide del éxito.

“Pero que no pudo ante un peleador más grande que sacó todo el provecho a esa superioridad”, justifica el periódico.

Si en la categoría supermediana, donde conquistó los cuatro cinturones de campeón, no había nadie más que pudiera derribarlo del trono, Saúl pensó que podría hacer lo mismo un peldaño más arriba y subió a la división semipesado.

La apuesta no prosperó y tuvo que asimilar la derrota:

“A nadie le gusta perder», insiste el pelirrojo.

Es, acepta, «un sentimiento muy feo. Pero hay que tener valor para reconocerlo”.

Aunque hay detractores que estiman que Canelo es una impostura sobre el ring, reflejo de la crisis del boxeo mundial, La Jornada está convencida que “no sólo es un hito” en el éxito deportivo mexicano.

Según el periódico, “pocos en este país” han alcanzado una “cima” (sic) de popularidad internacional (sic) semejante a la del tapatío, quien además de la “habilidad en el pugilismo, también ha dado señas de saber moverse en otros campos”.

 Por ejemplo, estima la publicación, “en el agua de los tiburones mercantiles. Los negocios son otra división en la que quiere triunfar”.

Y “fiel a su instinto depredador en los terrenos que exigen la máxima competencia”, agrega el diario, “el pelirrojo se ha obsesionado con el golf”.

Cuando no trabaja de manera disciplinada en el gimnasio de boxeo, aprovecha el tiempo jugando en los verdes campos de ese juego calmo.

“Tengo la iniciativa de apoyar el talento en diferentes ramos y este torneo es para impulsar a los mexicanos, sacar cualidades y que haya más campeones internacionales en nuestro país”, resume.

Estas declaraciones las hizo durante la presentación del torneo No Golf, No Life, paráfrasis de su marca No Box, No Life. Una competencia benéfica realizada ayer en el club Bosque Real, la cual buscará apoyar a jóvenes promesas, porque está convencido que este país desborda de gente con cualidades a la que hace falta impulsar.

“Cuando empecé en el deporte no tuve apoyo, sé lo que se siente no tenerlo”, recuerda Canelo y pasa por su mente cuando en la infancia y adolescencia vendía paletas en la zona conurbada de Guadalajara para apoyar la frágil economía de su casa.

Por eso, enfatiza, “quiero brindar lo que pueda para el golf o el boxeo, para que los niños tengan oportunidades de crecer y realizar sus sueños”.

No hay que olvidar que Ignacio Beristáin, forjador de casi una treintena de campeones mundiales –hombres y mujeres— suele decir, entre ellos a Balón Cuadrado, que prefiere ver futbol, sobre todo cuando juega Cruz Azul, equipo de sus amores, que mirar una pelea del Canelo.

El que sabe, sabe.

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Anti ‘fair play’ en Fórmula Uno

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+Cedió ‘Checo’, por contrato, el paso a Verstappen

+Hicieron 2-1 para Red Bull

+En el Gran Premio de España el rebase del holandés al piloto mexicano demostró que la escudería mantiene una jerarquía

+Pese a la molestia de Sergio Pérez, quien sumó su podio 18, la estrategia fue la correcta

+No hay injusticia, según versiones de prensa

 

Ciudad de México, 24 Mayo (CDMX MAGACÍN/JESÚS YAÑEZ).-Anti ‘fair play’ en la Fórmula Uno.

El resultado del Gran Premio de España puede estar marcado por la celebración del tercer podio de Sergio Pérez en la temporada 2022, el dominio que han conseguido con Red Bull en el Campeonato de Pilotos y por el hat trick (tres triunfos consecutivos) de Max Verstappen en la temporada, conseguidos en España, Miami e Italia.

Sin embargo, hay otra cara del triunfo en la que el piloto mexicano no estuvo de acuerdo, incluso, protestó: dejó pasar a Verstappen cuando llevaba la ventaja para rebasar a George Russell (Mercedes).

«Voy a hacerlo, pero es injusto», respondió Pérez ante la orden, quien llegó al podio 18 de su carrera, con un sabor agridulce en la boca.

 .

Chris Horner, jefe de la escudería austriaca señaló que la decisión fue correcta para el equipo y apeló a la comprensión del piloto mexicano.

Max y Checo Pérez hicieron el 1-2 en el circuito español, dejando a Russell en tercero.

“Dejé pasar a Max al principio, luego pensé en ese momento que podía pasar y no perder segundos cruciales para que mi estrategia funcionara. Pero, de todos modos, es un buen resultado de equipo, dijo el mexicano.

Reconoció estar “feliz” por el equipo, “pero tenemos que hablar más tarde. Creo que estuvo cerca. Pero al final es un gran resultado de equipo. Estoy feliz por ello”, añadió el piloto jalisciense.

Cuando se le preguntó sobre las frustraciones que había expresado en la radio del equipo, Pérez respondió:

“Estábamos en diferentes estrategias de neumáticos en ese momento”.

Así, Verstappen se apoderó del liderato del campeonato de la Fórmula, y se mantiene en defensa del título. En segundo lugar entró Pérez, acatando a regañadientes la orden de ceder la punta a su coequipero holandés. Ambos capitalizaron la falla mecánica que sufrió Charles Leclerc (Ferrari) cuando mandaba con autoridad en la carrera.

En la general, tras seis fechas, Verstappen suma 110 puntos, por 104 de Leclerc y 85 de Sergio Pérez.

Verstappen necesitó que Checo, le diera una mano para conseguir su cuarto triunfo de la temporada. Pérez se puso al frente de la carrera luego del abandono de Leclerc y su equipo le instruyó dejarse rebasar por Verstappen en la vuelta 49 de las 66 en el Circuito de Cataluña.

“No fue un inicio fácil de carrera, pero supimos darle la vuelta», dijo Verstappen, quien venía de victorias en Imola y Miami.

“Gracias al equipo por su magnífico trabajo y a Checo, un tremendo compañero”, elogió.

Leclerc parecía perfilado a salir airoso tras defender su pole en la largada, más aún porque Verstappen hizo un trompo y se salió de la pista. Pero todo se torció cuando el motor de su monoplaza empezó a perder ritmo en la vuelta 27.

“¡No! ¡No! ¡No! ¿Qué ha pasado?”, gritó por la radio. Su coche nunca pudo salir del garaje mientras Leclerc recibía palmadas de consuelo en la espalda de sus mecánicos.

Lewis Hamilton, cinco veces ganador en Montmeló, remontó desde muy atrás para quedar quinto, por detrás del Ferrari de Carlos Sainz. El heptacampeón se rezagó en la primera vuelta cuando su Mercedes debió cambiar neumáticos.

Verstappen se salió de la pista –incidente que Red Bull atribuyó a una ráfaga de viento– en las primeras vueltas, pasando del segundo al cuarto sitio.

Sin embargo, luego del infortunio de Leclerc, su suerte cambió drásticamente.

El jefe de Ferrari, Mattia Binotto, señaló que la escudería analizará lo ocurrido para determinar el desperfecto.

“La potencia del monoplaza sufrió un fallo”, explicó.

No es fácil ejecutar rebases. Los ganadores de la pole han triunfado 23 de las 32 ocasiones que la carrera se ha disputado en el circuito de 4.6 kilómetros.

Leclerc, Russell y Pérez se turnaron el liderato, pero Verstappen fue el primero en cruzar la meta, gracias a un acto de generosidad.

Antes de subir al podio por primera vez en España, Pérez evadió hablar sobre las órdenes del equipo. Aunque después habló.

Valtteri Bottas fue sexto con su Alfa Romeo. Esteban Ocon, séptimo con Alpine. Lando Norris quedó octavo con McLaren. El español Fernando Alonso (Alpine) remontó posiciones desde el último lugar y quedó noveno, por delante del Alphatauri de Yuki Tsunoda.

La próxima carrera será en la casa de Leclerc: Mónaco.

-¿Se puede considerar como injusta la decisión de pedirle a Checo Pérez dejar que Verstappen lo rebasara?

Preguntó el diario El Economista a Marco Tolama, analista del deporte motor con 40 años de experiencia, Director de ‘Auto y Pista’ y la voz oficial del Gran Premio de México.

Responde:

“No es injusto. Porque lo dicta el reglamento. Es por contrato. Hay cláusulas claras de que Checo es un piloto que está corriendo para ayudar a Max Verstappen a lograr su objetivo a ser campeón, que ya lo hizo (temporada 2021)”.

No es la primera vez que Checo Pérez protesta por dejarse rebasar.

Cuando en Racing Point Force India era compañero de Esteban Ocón, el equipo le pidió en el Gran Premio de Canadá dejarlo pasar, pese a que Pérez iba más rápido.

Hoy, Checo a los 32 años de edad, en su segunda temporada con Red Bull, en la que hasta ahora, ha conseguido un total de ocho podios, puede tener más confianza de los directores.

 Pero, analiza Tolama:

“Nadie que se sabe experimentado, con talento, con las armas para ganar las carreras le es fácil aceptar que te limiten, aunque en el contrato esté estipulado. En Miami, también Max tuvo problemas y Checo tuvo que dejarlo pasar”.

Abunda:

“Si llega un momento en el que Max y Checo están peleando el primer lugar y están teniendo una confrontación directa, el equipo decidirá quién tiene la victoria garantizada, pero en un duelo primero, es Max, es mantener las posiciones”.

Ser el ‘wingman’  –segundo piloto en la jerarquía– es algo que no siempre deja conforme a los pilotos durante la estrategia de la competencia. Las diferencias se han mostrado evidentes en casos como el de Valtteri Bottas y Lewis Hamilton con Mercedes, o en Ferrari con Carlos Sainz y Charles Leclerc. Incluso, más atrás en la época de Ayrton Senna.

En julio del 2018 la polémica salió a la superficie cuando el jefe del equipo Mercedes, Toto Wolff, calificó a Bottas como un «wingman» por defenderse de los Ferrari mientras Hamilton lograba la victoria en Hungaroring, GP de Hungría.

A Bottas no le pareció la referencia y sugirió charlar con el equipo Mercedes, pues consideraba que gracias a su desempeño se había logrado competir con la escudería italiana.

En una entrevista con Planet Fórmula 1, Bottas habló sobre el momento en el que se dio cuenta de que era un «segundo piloto» en Mercedes, y fue cuando le pidieron que le diera la delantera a Lewis Hamilton en Rusia en 2018.

“Sí, fue duro. Sabes, obviamente, tomé una decisión, lo hice, aunque apreté los dientes. Realmente no me sentí bien, porque soy un corredor. Pero lo hice por el equipo. Pero también creo que, en ese momento, todo se volvió un poco más complicado por el resto de la temporada”, narró.

Porque, añadió “me di cuenta de que, ‘OK, mi papel ahora es básicamente ayudar’, y realmente no pude digerir eso. Y luego, no tuve la mentalidad correcta para el resto del año”.

El ex piloto brasileño Ayrton Senna, una de las máximas estrellas del campeonato en la década de los noventa, tuvo 10 coequiperos, entre ellos, al austriaco Gerhard Berger. Sin embargo, no logró los resultados que se esperaban.

La polémica se suscitó cuando en 1991, la situación no fue mejor para Berger, quien apenas sumó un triunfo en Japón, esto mientras Ayrton consiguió siete para sumar su tercer y último campeonato del mundo dentro de la Fórmula 1.

“Ha ocurrido en la Fórmula 1 antes, Ayrotn Senna le regaló una victoria al austriaco Gerhard Berger, quien se molestó por el alto nivel de competitividad que es el campeonato, prefirió que Senna no le hubiera ayudado en ganar puntos”, recuerda Tolama.

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Reporte Miguel Hidalgo